Exposición Un solo uso

 

Empezamos el curso 2018-2019 con nuevas imágenes en las paredes de la escuela.  Las autoras de las fotografías son: Cristina García Redondo (becada del curso Documental Creativo y Fotografía Contemporánea), Claudia Herrera (becada del curso Fotoperiodismo y Fotografía Social) y Daniela Pafundi (becada del curso de Seguimiento de Proyectos).

 

El pasado 21 de julio se hicieron públicos en la fiesta de final de curso los nombres de las ganadoras de las becas de los cursos superiores 2018/2019. En el acto, se entregaron tres cámaras desechables acuáticas a cada una con un reto: disparar todo el carrete durante el verano, siguiendo una idea o temática, para exponer y mostrar los resultados en el espacio de Fuga.

 

 

Las fotografías expuestas en la instalación Un solo uso están acompañadas de unos textos realizados en primera persona por las autoras:

 

| Siesta | Cristina Garcia Redondo

Sustantivo femenino. Costumbre consistente en descansar algunos minutos después de haber tomado el almuerzo entablando un corto sueño con el propósito de reunir energías para el resto de la jornada. Estas imágenes han sido tomadas tras finalizar un proyecto personal de varios meses. Todas ellas, son el resultado de un sueño reparador después de una copiosa comida y su correspondiente digestión. Si hablamos en términos fotográficos, suponen un distanciamiento de un tema concreto a trabajar y son, la mayoría, aleatorias. Si hablamos en términos personales, son fruto de una sensación de libertad. Son el resultado de un ejercicio lento, soñoliento, digno de un mes de agosto caluroso y deliciosamente tranquilo.

 

| Resaca | Claudia Herrera

Cuando el cuerpo descansa en la noche serena, nos hundimos en el pozo profundo de los sueños. Y sin ver, vemos un mundo de plena fantasía, y la voz racional de la conciencia calla, y ya no somos dueños de nuestras imaginaciones, y vemos entonces el grotesco desfile adornado de extrañas alegorías de nues- tro pasado. Vuelven oscuros los dominios de los sueños más felices, convirtiendo soleados campos en cementerios sembrados, cubiertos por brumas y misterios olvidados.

 

| Todo lo que no deja huella | Daniela Pafundi

En un intento de ir contra el tiempo fotografiamos todo lo que queremos recordar. Intervenimos todo lo que conocemos. Dejamos marca sobre todo lo que tocamos (y nos toca). La huella que dejamos los seres y los objetos se topa con la huella fotográfica en un intento vano por conservarlo todo. En esta museomanía de la vida privada decidimos, sin mucha atención en el proceso, que es digno de perdurar y qué está condenado inexorablemente al olvido. Creímos que la era digital nos iba a salvar, que todo podría archivarse, pero ahora que asistimos a sus límites vemos cómo nuestros archivos desaparecen, se fugan, se borran, estallan, arden. El eterno intento por conservar no tiene ya sentido. Quememos los papeles. De lo ocurrido, ni la fotografía sobrevivirá. Miremos lo efímero; los restos pasados y futuros de nuestros pasos. “Todo lo que no deja huella” observa el instante previo a la irremediable desaparición.