Hablamos de Fotolibros con Toni Amengual

El próximo 2 de mayo empezamos el workshop de Autoedición de Fotolibros con Toni Amengual y nos hemos querido ir entrenando. Por eso, le hacemos a Toni Amengual 5 preguntas para adentrarnos en el mundo del fotolibro, descifrando cuáles sus referentes y conociendo el proceso de concepción de una publicación.

 

1 – ¿Cuáles son los fotolibros que han sido referentes para tu trabajo?

T.A: Viniendo de una isla, además de internet, los libros han sido la manera de poder conocer el trabajo de otros autores y autoras. Se me hace muy difícil hablar exclusivamente de fotolibros como referentes porque me quedaría corto, pero si tengo que hablar de fotolibros de referencia, quizás hablaría de aquellos que tienen una serie de anécdotas alrededor que para mí  han sido importantes. Por ejemplo, el Manicomio de Raymond Depardon, un libro que me mostró Maica Fernández, una de mis primeras profesoras de fotografía. Cuando cursaba primero de fotografía me surgió la oportunidad de documentar un centro de personas con diversidad funcional. Maica me mostró el libro del Depardon y vi por primera vez la posibilidad de narrar historias a través de las imágenes, de crear narrativas con la estructura de libro. Aquella fue mi primera relación con un libro de fotografía más allá de un catálogo o un calendario de La Caixa.

Otra historia que me marcó respecto al fotolibro fue la de Dochester Days de Eugene Richards, un libro fascinante sobre la zona donde vivía el autor y que él mismo se autoeditó. La leyenda que me llegó (digo leyenda porque no he investigado hasta qué punto es real) es que, además de autoeditarse, el libro lo había imprimido en una imprenta de la ciudad donde imprimían etiquetas de latas y botes de conservas. La idea de un autor utilizando los recursos que tiene a su alcance como punto de partida para dar a conocer su trabajo me gusta y me estimula mucho, porque siempre tenemos los soluciones creativas mucho más al alcance de lo que pensamos.

Y aquí tendría que hablar de libros que han aparecido en los últimos tiempos que han servido para que yo quisiera también participar de este fenómeno (en alusión a la exposición que tuvo lugar el verano pasado en el CCCB), todo el listado de autores y autoras de mi generación que están trabajando y dando forma a sus trabajos en formato de libro. Como decía, internet y las redes sociales sirven para conocer de primera mano lo que se está haciendo hoy en día.

 

2 – ¿Ha habido algún fotolibro a lo largo de tu vida que te haya marcado por algún motivo?

T.A: Se me hace muy difícil responder de manera tan concreta o hacer listas de nombres o autoras…porque siempre te dejas cosas fuera. No podría dar nombres concretos, o debería dar muchísimos y aun así me dejaría. Por eso, lo que puedo decir aquí es que lo que me interesa del libro es la significación que tiene dentro de la trayectoria / vida de la persona que lo ha hecho. Por eso los libros que más me interesan, o como dices tú, más me han marcado son aquellos que me ayudan a entender mejor el desarrollo del lenguaje y la forma de entender la fotografía de la persona que lo ha hecho. Porque al final entiendo los libros de esta manera, como ladrillos que forman parte de algo mucho más grande, no como entidades acabadas y aisladas.

 

3 – ¿Cuál es tu proceso de concepción y materialización de un proyecto fotográfico como libro?

T.A: Pienso que hay diferentes estrategias creativas y que cada proyecto / libro implica diferentes aproximaciones. Lo que más me gusta de la fotografía es que no hay fórmulas y que tienes que ir descubriendo nuevos caminos constantemente, aunque la experiencia te ayuda a saber hacia dónde avanzar.

Respecto a la creación de un libro, que al fin y al cabo no deja de ser un proyecto, lo primero que se necesita es crear un cuerpo de trabajo. Disparar y producir material. Yo normalmente arranco a trabajar desde la intuición. No tengo nada demasiado claro, solamente que quiero vivir determinadas experiencias y crear un registro de estas. Así empiezo a disparar y producir imágenes. Después, poco a poco voy pasando a un plano más racional y voy dando forma al trabajo fotográfico, editando las fotografías, buscando relaciones, secuenciaciones, narrativas que refuercen lo que he vivido y experimentado para poder compartirlo. Y en este proceso compartir el trabajo, mostrarlo, pedir consejo y ver la reacción de otras personas de las cuales valoro el criterio me ayuda mucho. Al final, poner el trabajo en manos de alguien que pueda concretar el formato de diseño, dando una visión externa al trabajo pero con toda una serie de referencias y pautas que yo le he pasado, me ayuda a cerrar. Llega un momento en que estoy tan encima de mi trabajo que pierdo el interés. Aquí es cuando necesito una mano amiga que me ayude a tomar perspectiva de nuevo para poder seguir.

 

4 – ¿Cuáles crees que han sido los mejores fotolibros del último año?

T.A: No lo sé. Hoy día no sigo demasiado estos canales y pienso que los listados y las competiciones no son el fin de hacer libros, aunque está claro que ayuda a venderlos.

 

5 – ¿Qué consejos darías a las personas que quieren iniciarse en el mundo del fotolibro?

T.A: Que miren muchos libros de todo tipo. Que no se queden encerrados en el fotolibro porque es un mundo muy pequeño y en cierto modo muy endogámico. Que busquen nuevas formas de hacer y expresar y que si se meten, que no se queden a medias, que lo lleven hasta el final de las consecuencias. Y que por eso es importante rodearse de un equipo humano que te ayude y te apoye, porque el camino a veces es muy empinado.

 

Imagen: © Yumi Goto