Conversando con Gisela Volá

Gisela Volá es fotografa, docente, gestora cultural y cofundadora de Sub, cooperativa de fotógrafxs.  Los días 17 y 18 de junio impartirá el taller de creación fotográfica y procesos colectivos  100 miradas en Fuga y aprovechamos esta ocasión para conversar con ella.

 

Fundasteis Sub Cooperativa de Fotografxs en el 2001, cuando Argentina se agitaba contra la crisis. ¿Cómo afectó este contexto a la idea de empezar un proyecto colectivo?

La Cooperativa se inició el 2004 pero tomamos como referencia el 2001 como hecho simbólico, porque varixs de los integrantes de SUB nos conocimos bajo el sol de aquellos días, con un arrasador calor de verano y un contexto político y social en llamas. ¡¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo!! gritaban las calles. El presidente de ese momento se refugió y partió en helicóptero desde la terraza de la casa de gobierno, los bancos retenían las cuentas de la gente, las fábricas quebraban una a una, pasaron 5 presidentes en 12 días. Luego vino la represión: 39 muertos y la peor crisis económica y social de la historia reciente del país.

Pero también salieron experiencias que fueron un salvavidas en este contexto: las cooperativas se presentaban como otra forma de trabajar, dejar de lado aquellas prácticas obsoletas y pensar en prácticas más colaborativas, menos verticales. En ese momento no había ninguna cooperativa artística así que nos aventuramos, con un hacer basado en la prueba y el error. Fue el momento en que fundamos Sub. Cooperativa de fotografxs.

Cuando formamos Sub decidimos que repartiríamos los ingresos a partes iguales y que la firma sería colectiva, por poner algunos ejemplos. Estas experiencias forjaron nuestra manera de mirar el mundo, nuestros ideales en el ámbito laboral y personal, incluso nuestra relación con quienes fotografiamos.

 

Trabajasteis durante 15 años en prensa. ¿Cómo ha cambiado tu relación con el documental? ¿Qué papel juega la ficción en tus proyectos?

La prensa ha sido un puente para llegar a muchos sitios, personas e historias. El oficio lo aprendimos siendo colaboradorxs para varios medios, cuando el presente de la prensa era otro.

Nuestro colectivo se llama Sub, y la mirada personal es la mirada subterránea, la subjetiva, es un lema que abanderamos. Al principio eso incomodaba porque dentro del fotoperiodismo no éramos políticamente correctos, usábamos luces, los personajes posaban, construíamos escenas y en ámbitos artísticos posiblemente tocábamos temas demasiado sociales. Pero poco a poco la fotografía se fue reinventando a si misma, tomando otro curso. La fotografía siempre fue una herramienta para contar. Desde Sub nos gusta llamarnos “Contadorxs de historias”.

A mi me inspira lo que veo, esta realidad es tan rara que con solo mirarla detenidamente aparecen rápidamente las ideas y con ellas, la imaginación. Crear está conectado con poder ver algo más, no con un simple registro.

 

 

Sobre el taller de creación fotográfica colectiva que impartirás en Fuga, ¿cómo o por qué has desarrollado esta metodología?

El taller de creación fotográfica y procesos colectivos 100 Miradas surge a partir de nuestra experiencia en Sub donde experimentamos diferentes maneras de trabajo en común. Ningún trabajo tiene la misma forma de abordaje ni ningún taller es igual al otro. A mi me gusta pensarlo como una experiencia.

El taller propone trabajar con la sinergia, el contagio y la inspiración que se produce al estar dentro de un conjunto de personas abiertas al intercambio de ideas y al acto creativo. Vamos a pensar ideas, producir imágenes y editarlas. Trabajaremos con unos ejes conceptuales que nos servirán de guias y con estructuras abiertas que no limite nuestro proceso creativo.

 

Sub ha abierto una línea editorial llamada Sub Editora, a través de la cual comisariáis exposiciones y también habéis desarrollado una Plataforma educativa. ¿Qué es lo que te ha aportado como fotógrafa trabajar con material de otras fotógrafas?

En 2014 el colectivo cumplió 10 años y sentimos la necesidad de abrirnos hacia afuera. Comenzamos a comisariar muestras con ejes que Sub no había trabajado especialmente y hacer dialogar obras de otrxs artistas.  Nos fuimos organizando y no todxs estamos ocupandonos de todo, yo me encargo más del área de curaduría que de la editorial. Aprendimos a delegar, a confiar en los conocimientos de otrxs y a participar cuando es necesario. En grupo hay que saber llevar el control tanto como saber perderlo.

 

¿Y desarrollar una área pedagógica en fotografía?

Tanto en la curaduría como en la formación, la emancipación es fundamental. A mi me interesaba poder tener más campos de decisión y más independencia e intento que las personas que trabajan conmigo también lo consideren de este modo. La reciprocidad del trabajo con el/ella otrx es muy enriquecedora e inspiradora, y en cierto sentido es más fácil que con lo propio por una cuestión de distancia. Siento que como docente soy la que más aprende.  Amo hacer cada una de estos labores tanto como crear mi obra. La curaduría y la docencia son otras formas de crear con otrxs.

 

Sub Editora empezó con la publicación de Diciembre en 2016 donde revisastéis las fotografías hechas en 2001. ¿Qué papel tiene la memoria en tu trabajo?

Fue muy importante poder hacer la edición de las imágenes con la distancia del tiempo. Imágenes que eran imprescindibles en el relato de aquella época no lo fueron tiempo después, se resignificaron otras, y emergió otra poesía.

La memoria para mi tiene un papel fundamental en muchos aspectos, además de la relación entre fotografía documento, archivo, tiempo, recuerdo. Me gusta mirar hacia atrás y adelante en el momento creativo para buscar imaginarios. A veces las claves de donde llega una fotografía parte de un momento de tu vida o de alguna cosa que soñaste o algo que te contaron y que guardaste en tu memoria y luego se traduce de alguna otra manera. La memoria y la percepción son mis mejores motores creativos.

 

 

Tu proyecto Deseos habla de las mujeres en el territorio latinoamericano. ¿Qué papel juega el territorio latinoamericano en tu creación?

Deseos es mi primer trabajo personal. El título remite a la pregunta que les hacía a las retratadas, todas mujeres, artistas, campesinas, prostitutas, madres.. un gran abanico de perfiles de 5 países de latinoamérica. La respuestas están en sintonía con algunas de las problemáticas como la migración, la soberanía de los cuerpos, la discriminación y eso está íntimamente relacionado con el territorio desde dónde hablamos. Las historias desde nuestro continente son parecidas. Nos atraviesan las mismas dictadura y las mismas falta de derechos. La fotografía de investigación es una herramienta poderosa, porque te permite adentrarte en otros mundos ajenos y abrir preguntas y diálogos.

 

Sueles viajar a ambos lados del Atlántico. ¿Cómo observas la relación entre estos dos ámbitos en el mundo de la fotografía?

En América Latina los recursos para producir son claramente muchos más escasos, pero esto no quita la fuerte capacidad de reinventar otras maneras. Siempre estuvimos mirando la cultura de aquí pero esto está  cambiado fuertemente.

Lo que observo es que tanto en un lugar como en otro no tendríamos que quedarnos en los mismos temas. Intuyo que tanto allá como acá creamos estereotipos, repetimos temáticas, construimos en función del mercado de consumo de la fotografía. Eso nos hace prisionerxs de nosotrxs mismxs. Nos condicionamos para permanecer.

 

¿Qué consideras que aporta una visión de género a la producción y análisis fotográfico? ¿Por qué es importante?

La visión de género te devuelve una manera de ver el mundo desde donde construimos los vínculos con otrxs colegas y desde donde nos relacionamos con los temas que abordamos y las personas que fotografiamos. Es importante para nuestra ética profesional y humana, para valorar a las personas de todas las identidades como sujetxs de pleno derecho.

 

¿Cual es tu próximo proyecto?

En este momento estoy trabajando en un proyecto audiovisual, Un documental político y poético sobre la vida de Ariel, un jóven no binario de 18 años. Será mi primer largometraje audiovisual y estoy muy entusiasmada con este nuevo desafío. También estoy maquetando un libro, sobre la devoción popular de Gilda, una cantante de cumbia devenida en santa.

 

Gisela estará impartiendo el taller de creación fotográfica y procesos colectivos 100 Miradas  en Fuga, los días 17 y 18 de junio, de 18 a 21h. Inscríbete aquí!