Fotoperiodismo de la mano de Guillem Trius

Hoy conversamos con Guillem Trius. Nacido en Barcelona el año 1991 y graduado en periodismo, Trius se ha especializado en fotoperiodismo y ha estado como reportero freelance principalmente en África. Actualmente es docente en el curso de Fotoperiodismo y Fotografia Social en Fuga.

 

 

¿Cómo y por qué decidiste dedicarte al fotoperiodismo? 

Todo comenzó cuando estaba en primero de periodismo, donde tuve la gran oportunidad de tener como docente de fotografía a Sandra Balsells. Escogí la carrera de periodismo porque quería entender un poco mejor el mundo en el que vivimos y comunicarlo para poder acercar realidades. En esa primera clase de fotografía en la universidad descubrí que existían distintas formas de explicar estas historias y que una de ellas era la fotografía. Enseguida me sentí muy atraído por este formato y decidí irme unos meses a África. Allí realicé mi primer “fotoreportaje” y conecté con un continente y una cultura que me han marcado tanto personal como profesionalmente.

 

¿Qué quieres transmitir con tus fotografías y cómo lo consigues?

Me gusta decir y pensar que mi cámara es el pasaporte a la vida de gente increíble. Gracias a ella he conocido gente extraordinaria, gente que me ha abierto las puertas de su casa y  ha compartido conmigo su historia. Casi siempre me siento muy inspirado por la gente a la que fotografío, en todo el mundo: en Barcelona, Etiopía, Síria, esté donde esté siempre me he encontrado con historias de personas excepcionales. Lo que intento es, a partir de estos ejemplos personales, acercar la realidad de estas personas de forma digna y siempre respetuosa para explicar una realidad más global. Intento que la gente que mira mis fotos conecte con esa historia con la misma intensidad con la que yo he conectado.

 

¿Qué te motiva a seguir fotografiando? ¿Es una cuestión de militancia, económica o emocional?

Lo que me motiva a seguir fotografiando es el hecho de seguir conociendo y explicando historias y poniendo las problemáticas de esa realidad encima de la mesa. Creo que el hecho de cambiar el transcurso de los eventos es una utopia que la fotografía ya ha superado pero sí que es verdad que todo aquello que fotografiamos queda siempre documentado. Es decir, si no sabemos qué pasa es porque no lo queremos saber. La finalidad de nuestro trabajo es que nunca nadie pueda decir que no sabía qué estaba ocurriendo.

 

¿Cuál ha sido la foto más difícil que has hecho?

La fotografia más difícil que he hecho es una que nunca llegué a disparar pero que guardaré siempre en la memoria en forma de imagen. Estaba en Etiopia, concretamente en el Hospital Rural de Gambo, un centro en las montañas que da cobertura a casi dos millones de persones. La región de la Oromiya, donde está situado el hospital, sufre sequías cíclicas que provocan crisis alimentarias y nutricionales en muchas familias. Coincidí con una de estas crisis y la estuve documentando. Un día llegó al hospital un niño muy pequeño, de escasos meses, estaba débil y se había caído. La madre gritaba desesperada mientras los médicos hacían lo posible por salvarle. Ese día el cielo estaba nublado y todos los que estábamos en la sala sentíamos la depresión de esa madre. Finalmente los médicos no pudieron hacer nada. Poco después de morir, entró un rayo de sol por la ventana iluminando el cuerpo del pequeño mientras la madre lloraba a los pies de la cama. Los médicos se habían ido, estaba yo solo y tenía la cámara conmigo. Miré la situación, después miré la cámara pero decidí no sacar la foto. En ese momento no lo entendí pero ahora sé que me pareció un momento tan íntimo y personal que no me sentí con derecho a inmortalizar. No obstante, aun sin haber sacado la foto, la escena estará siempre grabada en mi memoria.

 

 

¿Qué consejo darías a alguien que se quiera dedicar al fotoperiodismo?

Siempre es difícil dar consejos porque cada uno hace su camino según sus circunstancias personales. Aun así, creo que hay ciertas cosas que los que nos dedicamos a la foto o al periodismo compartimos. Es importante preguntarse por qué hacemos lo que hacemos, por qué fotografiamos. También es importante elegir temas o zonas geográficas que te despierten interés, que te importen las historias que explicas porque si no no podrás llegar al nivel de profundidad que seguramente merecen.

 

¿Qué destacarías del curso de Fotoperiodismo y Fotografía Social en el que eres docente?

Del curso de fotoperiodismo de Fuga destacaría un par de cosas que me parecen importantes y diferenciales. La primera es la calidad del equipo docente. Tienes profesionales de referencia como Myriam Meloni, Samuel Aranda, Edu Ponces, Pau Coll o Anna Surinyach allí, contigo, para explicarte y valorar de primera mano su trabajo y el tuyo. Lo más importante de todo es que estas personas, además de docentes, son profesionales en activo y conocen la actualidad de la profesión. La segunda cosa que destacaria es la narrativa y el tiempo. Para construir un reportaje fotográfico en profundidad necesitas tiempo y saber cómo construir una historia, cómo narrarla. En este curso la técnica narrativa está muy presente y dispones de meses para aprenderla, practicarla y perfeccionarla.