Sinhogarismo femenino, historias de supervivencia

Hablamos con Claudia Frontino, periodista, fotógrafa y parte del equipo de Fuga. Como ganadora de uno de los premios Montserrat Roig 2019 que otorga el Ajuntament de Barcelona, nos cuenta la importancia de esta distinción y qué proyecto tiene entre manos.

 

¿Qué significa para ti haber ganado uno de los premios Montserrat Roig?

Toda una oportunidad. En mi caso se trata de la categoría Promoció de la investigació en l’àmbit del benestar social a Barcelona, que es una beca para que empieces una investigación. Así que me permite realizar un reportaje a lo largo de varios meses y, sin duda, el premio ha sido el impulso que necesitaba para llevar a cabo la idea que tenía. 

 

¿En qué consistirá, entonces, tu reportaje?

Desde hace meses intento visibilizar el sinhogarismo femenino en Barcelona. Una cuestión  que sonará desconocido para mucha gente pero que es un problema real, estructural y que afecta a muchas más mujeres de las que creemos. La idea es explicar en qué consiste el sinhogarismo femenino, y cuáles son sus causas y consecuencias a través de protagonistas que lo viven en primera persona y de entidades que las acompañan. Ahora, gracias a esta oportunidad, puedo llamar a más puertas y tengo los recursos necesarios para dedicarle el tiempo que merece el proyecto. 

 

 

¿Cuál crees que es el mayor reto de un trabajo así?

Creo que hay dos retos principales. El primero es conseguir establecer una relación de cierta confianza con la mujer con la que estás hablando o a la cual vas a fotografiar. Esto requiere tiempo, paciencia y mucha mano derecha. ¡Espero conseguirlo! El segundo es que estamos inmersas en una pandemia que dificulta las relaciones y la presencialidad de un proyecto así. 

 

¿Por qué elegiste este tema?

A mediados de 2019 empecé a interesarme por historias y proyectos relacionados con el sinhogarismo. Poco a poco me di cuenta que casi toda la información que leía o veía en televisión eran casos de hombres. Hasta que, indagando un poco más, supe que existía la asociación Lola No Estàs Sola, en Nou Barris. Y de ahí ya fui conociendo otras iniciativas en Barcelona y el resto de España que trabajan con mujeres en situación de vulnerabilidad habitacional. Fui a unas jornadas poco antes del inicio de la pandemia en las que se dio el siguiente dato: 7 de cada 10 mujeres sin hogar habría sufrido violencia o abuso sexual. Esto es muy grave. Así que supongo que fue ahí donde terminé de hacer el click y me dije a mi misma que tenía que investigar más e intentar visibilizar una problemática causada por el difícil acceso a una vivienda digna, por un sistema capitalista y estigmatizador y por una crisis económica constante que dificulta el acceso al mercado laboral a miles de mujeres. 

 

Fotografía: Mujeres de Lola No Estàs Sola © Claudia Frontino
Fotografía de portada: © Ferran Padró